DE ESAS COSAS QUE TE HACEN EMOCIONAR...

...Saltando de página en página llegué al blog de Hernán Casciari, y leí una entrada que me hizo reencontrarme con mi más profundo amor patrio, pero sobre todo me hizo ponerme la piel y el corazón en estado de crispación al imaginarme lo que el siente y como lo describe en este post...De verdad, me gustaría que si alguno pudiera, lo leyera, para poder transmitirles a ustedes, mis amigos catalanes, algo que probablemente yo no pueda hacerlo de una manera tan clara, con esas hermosas palabras, describir un poco el "ser uruguayo", lo que somos...y todo esto lo escribe Hernán..un uruguayo atrapado en cuerpo de un argentino...Espero les guste... (Ivanna, me hizo acordar de vos...)

Justicia poética

Desde la más tierna infancia, desde el principio, entendí que soy un uruguayo atrapado en el cuerpo de un argentino. Ya de chico pensaba, vivía y sentía como uruguayo, por más que tratase de ocultarlo a causa del qué dirán. Mi mamá se dio cuenta una tarde que me vio tomando mate solo a una edad imposible. A mi padre traté de ocultárselo más tiempo, pero en el Mundial de España se me escapó un grito de gol. Imagino que sufrió en silencio, aunque nunca hablamos del tema.

De chico miraba con fascinación horas y horas, a escondidas, un mapa enorme del Uruguay, y pronunciaba en voz alta los nombres de las ciudades en donde me habría gustado nacer: Durazno, Canelones, Cabo Polonio, Treintaitrés. Mi mamá golpeaba con insistencia la puerta del baño:
—¡Hernán! ¿Qué estás haciendo tanto tiempo ahí adentro? —me gritaba. Yo plegaba el mapa, rojo de vergüenza, y tiraba la cadena para disimular, pero la oía susurrarle a mi padre:— Tu hijo está otra vez metido en el baño, con el mapa de Uruguay —decía acongojada—, vas a tener que hablar con ese chico.

En el colegio, cuando todos cantaban el Himno en el salón de actos, yo cambiaba secretamente algunos versos. Oíd mortales el grito sagrado: Uruguay, Uruguay, Uruguay. Posiblemente, al principio, haya sido una de esas taras que tenemos los chicos para llamar la atención o requerir afecto, porque además de uruguayo también yo decía ser panteísta. Pero lo segundo se me pasó cuando conocí el choripán, y en cambio lo de ser uruguayo todavía me persigue.

Y es que con el tiempo, en vez de menguar, la necesidad de ser uruguayo crecía en mi pecho, incesante. Por eso en mi adolescencia adoraba las noches limpias de verano, sin una sola nube, ésas noches que permitían que la señal del canal doce de Montevideo llegara casi perfecta al televisor de mi pieza. Me quedaba madrugadas enteras viendo películas infames de trasnoche, solamente para disfrutar de la publicidad charrúa, de ese acento cristalino, casi idéntico al mío pero más entonado y cadencioso.

Más tarde, con la llegada de la literatura, supe que mi obsesión no estaba mal encaminada. Leí una frase de Cortázar a los quince años: "Un argentino que nunca fue a París es una especie de uruguayo". Y yo me juré, como nomás jura un imbécil en la edad del pavo, que jamás pisaría Francia. (No pude cumplir la promesa, y lo lamenté en el alma en el mismo momento de pisar el aeropuerto Charles De Gaulle.)

En esos tiempos mercedinos, conocer a un uruguayo verdadero me ponía la piel de gallina. Una vez vino a la ciudad una banda que tenía un baterista uruguayo. Yo le preguntaba cosas de una manera enloquecida, como si Carl Sagan se hubiera encontrado con un marciano... Le preguntaba a mi uruguayo si hacía frío o calor en su país, si había montañas, si la cebolla hacía llorar. El baterista me miraba raro. "Es igual que acá, botija", me decía. Y yo pensaba: "¡Qué grandioso! Además de geniales, son humildes".

A decir verdad, no sé qué estoy haciendo en Barcelona. Desde que tengo memoria, siempre supe que mi destino estaría en Montevideo. Siempre creí que terminaría viviendo allí, casado con una uruguaya de pelo suelto experta en hacer ensaladas, y que yo fumaría en pipa y escribiría cuentos uruguayos. No pudo ser, pero a veces me despierto con una sensación de desasosiego, con una nostalgia de algo que no pasó jamás.

Quizás por esa manía temprana, los protagonistas de mis primeras tres novelas son uruguayos. Tampoco fue una decisión: surgió de ese modo, me sentía más cómodo gritando al viento mi opción de identidad desde el disfraz de la literatura. En una temporada de mi vida hasta aprendí a ponerme el termo en el sobaco y cebar con la misma mano. En otra época, salía con el mate a la calle para que la gente dijera "ahí va un uruguayo". Durante los mundiales 86 y 90, por un odio cultural hacia Bilardo, hinché abiertamente para Uruguay y lloré con el gol de Pasculi, que nos dejó afuera.

A lo largo de mi vida no conocí nunca, pero nunca, a un uruguayo malo, o cancherito, o pretencioso. Todos los uruguayos que pasaron por mi vida fueron como ángeles, como hermanos reencontrados. Incluso los muertos, los que nunca toqué. Quiroga, Felisberto, Onetti. A veces, cuando un uruguayo me quiere hacer enojar diciéndome que Gardel no es argentino, que en realidad nació del otro lado del Plata, yo para mis adentros pienso: "A mí me pasa lo mismo".
Hace poco estuvieron comiendo conmigo la cantante uruguaya Laura Canoura y el guitarrista uruguayo Jorge Nocetti; y me pasó lo de siempre. Esa sensación de hermandad, de bonanza, de estar con personas que he visto siempre, con gente que permanece cerca a pesar de los aviones y los regresos. Ellos provocan que, por un rato, el uruguayo que llevo dentro salga a tomar el aire a la superficie de mi vida.

Por ejemplo, yo no bailo. No sé bailar; no puedo. Sin embargo, la primera vez que lo vi en vivo a Jaime Roos —fue en la Trastienda, hace muchos años— algo dentro de mí pegó un salto, se desató a la mitad de "Colombina" y los que estaban conmigo juran que me convertí en otro. Dicen que movía los pies, dicen que de repente yo era un gordito con ritmo. No sé si es verdad, porque no me acuerdo de nada. Pero es muy posible.

La milonga de Borges me pone la piel de gallina. Hace un rato la busqué en un libro porque quería poner unos versos en este artículo, y volvió a conmoverme:

Hombro a hombro o pecho a pecho,
cuántas veces combatimos.
¡Cuántas veces nos corrieron,
cuántas veces los corrimos!

Milonga para que el tiempo
vaya borrando fronteras;
por algo tienen los mismos
colores las dos banderas.

Habla de eso mismo, Borges. De ese extraño sentimiento en donde no importan las diferencias sino las similitudes. Somos un mismo pueblo que no comparte nombre, pero da igual. Yo me siento partido al medio, pero muchas veces más de aquel lado que de éste. No sé por qué.
Anoche pensaba en todas estas cosas, mientras miraba el partido. La selección de Uruguay necesitaba ganarle a Argentina para mantener vivas sus chances mundialistas. Y yo, como muchos argentinos que también tienen un uruguayo adentro, cerramos el puño y fuimos felices con el gol de Recoba. Porque recordamos el placer de haber leído a Felisberto, porque no podemos olvidar haber pescado en esos ríos y haber caminado de noche por Montevideo, porque en el fondo sabemos que ellos son como nosotros pero sin los defectos nuestros, porque aunque sean chiquitos son nuestros hermanos mayores, porque saben mirar a los ojos y tienen esa luz de pueblo silencioso en la mirada, y porque hace un mes mi hija fue arrullada para dormirse por una de sus mejores voces. Gol de Recoba. Uruguay sigue soñando con el Mundial y Chile se queda afuera. Justicia poética.

Estamos hechos del mismo barro. Ésa es la diferencia entre ser hermanos de sangre o ser nomás un país limítrofe. Yo ya tengo un país limítrofe a la derecha, y es suficiente. Pero a la izquierda, del lado del corazón y por suerte, tengo a unos hermanos del alma. Tan cerca, tan pero tan cerca, que a veces pienso que soy un uruguayo que nació, por un error del viento, a trescientos cuarenta kilómetros de mi cuna.

21 grandes aportes¡¡¡¡¡¡:

Jo Mateixa dijo...

Suposo que ha de ser molt dur ser d'un lloc i voler pertanyer a un altre (de fet es el que ens passa als Catalans però a l'inversa amb Espanya, hi som però volem marxar-hi), he llegit tot l'escrit i m'he emocionat molt.

Un post molt macu bonica!!!!

Pep ... però posa-li Angu, també dijo...

Carai, tu, que macu tot el que has escrit ... però això que dius que no pots ballar ... tu també ets arrítmica com jo? Collons, tu!!

Un fort petó ... i no t'enyoris, que aquí t'estimem molt!

Andrea ....de acà y de allà dijo...

Jomateixa..Debe ser una sensació similar sí..

Pep...que no entiendes nada tu??? ya em parecía a mi que las ranas no eran muy inteligentes...

Pep ... però posa-li Angu, també dijo...

Ep, nena, jo també t'estimo molt, eh? Quina tia!!!!

Jo Mateixa dijo...

Uiii, mal rollito o que nens??, a veure si seré Jo Mateixa ara la que haurà de demanar pau entre vosaltres dos :-P

Petonets per tots dossssssssssss!!!!

Andrea ....de acà y de allà dijo...

si que te estimo mucho si..pero aprende a leerrrr¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡

Andrea ....de acà y de allà dijo...

Es que has visto tu lo que pone?? se supone que lee la entrada y me dice que yo digo que no se bailar??? puffff ya..o no entiende o se hace el tontitooo...ya es que lo que yo digo..las ranas..que no les da la capacidad....cuantas de sus parientas han muerto por fumar fumar y fumar hasta reventar..y no se sacan el cigarro de la boca...jajajja

Jo Mateixa dijo...

Jajajajajaja, ai nena, ets un cas com un cabas, jejejejejeje.

Bueno es clar, i ell no es queda curt :-P

Pep ... però posa-li Angu, també dijo...

A veure si he entés: llavors saps o no saps ballar? ;)

Feaaaaaaaaaa, no te mosquees, contxus!!!

Bon finde! Me'n vaig a fumar un cigarru, tu!

Andrea ....de acà y de allà dijo...

Es que decir que yo no se bailarrr¡¡¡¡ es blasfemia¡¡¡¡ no fumes..ya tan temprano le estas dando al vicio?? esta juventud...es un dsastre...
petonetssssssssssss granoteta

fer5 dijo...

Parece que me he adelantado demasiado... El "jefe" del concurso me acaba de reexplicar las reglas y resulta q por comentario hecho, una papeleta en el SORTEO del lote de postales. ¡Terrible error, el mío! Aún así, tienes muchas oportunidades de ganarlas (y por las molestias y las falsas notícias, tienes unas cuantas de mi parte, personalmente).

¡Un beso y perdón por el error!

Tía Doc.- dijo...

Me he quedado sin palabras, muy emocionada. Es que me siento más que identificada... Curiosamente, hace tres días escribí algo en ese sentido. Cuando la niña que cuido, se duerme, me pongo a escribir y como en mi blog estoy con el tema de los orígenes, me acordaba mucho de esas sensaciones que describe Hernán.
Gracias por compartirlo, Andrea.
Un abrazote!

Jo Mateixa dijo...

Però si en Pep no fumaaaaaaaa, cagunlaputa, ara t'has pasat al vici del tabac???

Ai senyor, no es possible :-P

Andrea ....de acà y de allà dijo...

Pobre Pep..Creo que tiene conflicto de personalidad...yo diría consultar con algún especialista...

Jo Mateixa dijo...

Més que conflictes de personalitat jo diria que s'esta viciant a masses coses, no en tenia prou amb la informàtica i el barça que ara es tira al tabac (es tira vull dir que fuma, no es que se'l f..., ja m'entens), que vindrà desprès???? :-P

Pep ... però posa-li Angu, també dijo...

Eh eh eh, deixeu-vos de fotre amb mi! De què aneu? I què collons dieu que fumo? Andaya!!! Què collons he de fumar, jo!!!

I si no saps ballar, Andrea, al meu poble fan uns cursets i tal ... no sé, per si et cal, jijijijijiji

Ale, petonets per les dues

Andrea ....de acà y de allà dijo...

ja et dic jo. aquet no sap si fuma o no....a vegadas diu que si a vegadas que no...que te dugues personalitats i a més no o pot reconeixer i parla de si jo puc ballar o no.... ..esta malalt i no asume¡¡¡¡¡¡¡¡ ahhhh pobretttt el nostre Angurin¡¡¡

Pep ... però posa-li Angu, també dijo...

Clar, com que sóc Géminis ... ja és això lo de la doble personalitat!!!

Nosotras mismas dijo...

Voy con prisa, ya sabes las obligaciones. Por ello, con permiso, me llevo tu post y me lo leo más tarde.

Saludos.

Jo Mateixa dijo...

Angurin???, joderrrrrr,como esta el patio, no et diu res Andrea per que es pensa que te possibilitats amb tu, Pep que està casadaaaaaa, no se si t'has dat cuent :-P

Andrea ....de acà y de allà dijo...

Es que yo soy de Geminis tambien..ahi ya es un impedimento severo..dos de geminis....iria mal la cosa... no es que no me gusten las ranas..mas con akello del prin`cipe y so..
pero geminianos...joder